LOS FRUTOS DEL ESPIRITU SANTO I

Los frutos del Espíritu Santo son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la Gloria Eterna.


La tradición de la iglesia enumera doce:
Caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad. Contra tales cosas no hay ley (Ga. 5,22-23).
Cuando el Espíritu Santo da sus frutos en el alma vence las tendencias de la carne, fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, superstición, enemistades, peleas, rivalidades, violencias, ambiciones, discordias, sectarismo, disensiones, envidia, ebriedades, orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. (Ga. 5,19)


LOS DOCE FRUTOS DEL ESPIRlTU SANTO:


1. EL AMOR O CARIDAD: Amor del griego "ágape" significa: afecto, buena voluntad, amor; la habilidad, el poder y la determinación de amar a la gente que no queremos. El amor es un don de Dios, es un atributo de Él, Dios es Amor (1Jn. 4:8).
El amor revitaliza y pone en acción la Fe.


2. GOZO: Significa alegría, gozo, el infinitivo, regocijarse, estar contento, estar Deno de gozo, cuando más se apodera Dios de una alma más la santifica y cuanto más santa sea, es más feliz, porque el Espíritu Santo le trae la alegría el gozo porque El mismo lo es.


3. PAZ: La palabra Shalom, significa bienestar total, tranquilidad y serenidad del Espíritu. La paz es el fruto que Jesús nos trae de parte del Padre."Paz a los hombres". Isaías Dama a Jesús: Príncipe de la Paz. San
Agustín dice que es la tranquilidad en el orden, mantiene el alma en posesión de la alegría contra todo lo que es opuesto y excluye toda clase de temor y turbación.


4. PACIENCIA: Significa apacibilidad, indulgencia, la paciencia modera la
tristeza, este fruto del Espíritu Santo nos va a enseñar a enfrentar con alegría y resignación los problemas y adversidades que se nos presenta cada día. La paciencia es lo opuesto a la impaciencia humana, y debe ser contemplado como la paciencia de Dios porque la paciencia de Dios no tiene límites.


5. LONGANIMIDAD: La perseverancia, nos ayuda a mantenernos fieles al Señor a largo plazo. Impide el aburrimiento y la pena que proviene del deseo del bien que se espera. La longanimidad hace que a lo largo de un año consagrado a la virtud seamos más fervorosos que al principio.
San Pablo nos dice: Tengan en todo momento en la mano el escudo de la Fe,
usen el casco de Dios y la espada del Espíritu Ef. (6: 16).


6. BONDAD: Benevolencia, rectitud de corazón y de vida. Lleva a ocuparse de los demás, nos inclina hacer el bien, mostrando nuestro amor con hechos. En Dios la bondad es infinita. Se asocia con la justicia y la verdad. Nuestro modelo es Dios.




Por: Haydee Zavala