LA POBREZA Y LA SOCIEDAD Parte II

Si cumpliéramos con los preceptos Cristiano Católicos, un mundo solidario carente de Pobres sobrevendría; todos obrarían de buena Fe.
El talentoso acumularía riquezas solo para el bien común, no existiría los apegos al dinero, al poder, no existiría el comercio de la salud ni el monopolio que encarece alimentos básicos.
Los grandes industriales darían oportunidad de trabajos con remuneraciones y horarios justos se formarían seres humanos cada vez más valioso que constituirían valioso legado para la posteridad: un mundo justo sin carencia de oportunidades y desarrollo humano.
Cuando llego al comedor parroquial de los pobres con ocasión de una donación oportuna: miro a las hermanas integrantes del grupo "Cáritas" alegres, esforzándose por un piqueo fino de las verduras, el mejor y más rendidor graneo del arroz, o corriendo con preocupacion en busca de algún ingrediente que procure la mejor sazón, me siento como frente a un concurso culinario y dicen las hermanas que los Pobres son sus amos a quienes deben servir con lo mejor.
Entonces empieza a llegar uno por uno los comensales con ternura veo la esperanza reflejada en sus rostros, cuando uno llega a casa con hambre y
recibe con amor un plato de comida caliente y con aroma provocativo.
Los discapacitados logran llegar ayudándose; el que no puede ver abraza al que no puede caminar bien y se deja guiar; entonces se siente una clara sinfonía de solidaridad y amor.
y así renace aquel sueño acariciado desde que tengo uso de razón de que volvamos al verdadero camino de Dios le busquemos y sigamos sus mandatos porque solo eso cambiará al mundo y un día despertaremos y no habrán Pobres por el imperio del amor de los unos por los otros.


Por: Miguel Angel