Se
denomina renuncia al papado, renuncia papal o incorrectamente dimisión papal o
abdicación papal, al abandono de su cargo por parte del papa, la máxima autoridad
de la Iglesia Católica. Es un evento que ha sucedido muy pocas veces en la
historia de la Iglesia Católica,
siendo el último caso (anunciado, aún no efectivo) el del papa Benedicto XVI. Se
concibe como una posibilidad a partir del canon 332 § 2 del Código de Derecho
Canónico, y el canon 44 § 2 del Código de los cánones de las Iglesias
orientales.
A pesar
de los paralelismos con otros jefes de estado o cargos importantes, los
documentos oficiales de la Iglesia en vigor solo hablan de «renuncia» y no usan
otros términos como «cese», «dimisión» o «abdicación», que no son adecuados.
Las
únicas condiciones para la validez de la renuncia son que se haga libremente,
por lo tanto, que no sea forzada por terceros, y ser «debidamente manifestada».
El
derecho canónico no prevé ningún individuo en particular, entidad, o personas a
las que el papa debe manifestar su renuncia. Sin· embargo,
algunos especialistas (especialmente el canonista del siglo XVIII Ferraris
lucius) sostienen que el colegio de cardenales, o
al
menos su decano, debe ser informado, ya que los cardenales deben estar
absolutamente seguros de que el papa ha renunciado a la dignidad válidamente
antes de que se proceda a elegir a un sucesor mediante un cónclave. Tampoco es
necesario que nadie acepte formalmente la renuncia.
Al
cumplirse la fecha y hora que el propio papa escogió para renunciar, da
comienzo el periodo de sede vacante, el cual termina con la elección de un
nuevo papa.
2.
HISTORIA
La
Enciclopedia Católica registra las renuncias dudosas del papa
San Ponciano (230-235), del papa San Marcelino (296-308), del papa Liberio (352-366
el primer papa que no está en el santoral), y el papa Juan XVIII (1004-1009), quien
se retiró a un monasterio a terminar su vida como un monje, aunque se ha dudado
que tal vez no habría sido por decisión propia sino haber sido forzado por el
emperador Crescencio 11I,muriendo allí después de unos meses, en julio de 1009.
La
primera históricamente incuestionada renuncia a un papado fue la del papa
Benedicto IX en 1045.
Con el
fin de librar a la Iglesia de un papa sin criterio, el papa Gregorio VI dio a
Benedicto posesiones valiosas al renunciar al papado a su favor.
Gregorio
VI renunció en 1046 debido a que el acuerdo que había firmado con Benedicto IX
fue considerado simonía. El sucesor de Gregario VI, el papa Clemente 11, murió
en 1047, por lo que Benedicto IX se convirtió nuevamente en Papa.
La
renuncia a un papado más conocida es la del papa Celestino V (hijo
del cielo). Después de sólo cinco meses de pontificado, el 13 de Diciembre de 1294
se compuso y leyó una bula ante un consistorio púbico, y acto seguido presentó
su renuncia y los cardenales se la aceptaron, declarando solemnemente
que está permitido que un papa renuncie. Esta bula papal da la seguridad,
entonces y ahora, sobre la posibilidad de que la renuncia de un papa sea
válida.
Vivió
dos años más como un ermitaño. Para evitar un posible cisma,
Bonifacio VIII ordenó custodiar a Celestino V en Castello di Fumone
(Frosinone), donde éste permaneció hasta su muerte (1296).
El Papa
Clemente V lo canonizó el año 1313. En la Iglesia es San Celestino V, su
fiesta se celebra el 19 de mayo.
El papa
Gregorio XII (1406-1415), renunció en 1415 para poner fin al Cisma de
Occidente, en donde se había llegado a un momento en el cual había tres
reclamantes que decían ser los Papas verdaderos: el papa romano Gregorio XII,
el antipapa Benedicto XIII de Aviñón, Francés y el antipapa Juan XXIII, fruto
del Concilio de Pisa. Antes de renunciar formalmente, al ya existente Concilio
de Constanza este lo autorizó para elegir a su sucesor.
Durante
los siguientes 600 años no ocurrieron nuevas renuncias papales, hasta que el 11
de febrero de 2013, el papa
Benedicto
XVI anunció que iba a renunciar el 28 de febrero de ese mismo año, debido a su avanzada
edad.
3.RENUNCIAS CONDICIONADAS NO PUESTAS EN VIGOR
Antes
de partir hacia París para coronar a Napoleón Bonaparte en 1804, el papa Pío
VII (1800-1823), firmó un documento de renuncia, el cual solo podría surtir
efecto si fuera encarcelado en Francia.
Se ha
afirmado que durante la Segunda Guerra Mundial 1939 - 1945, el papa Pío XII 1939-1958,
elaboró un documento con las instrucciones para que, si él fuera secuestrado
por los nazis, él debía considerarse que ha renunciado a su cargo, y que se
evacúe al colegio de cardenales a Portugal (un país neutral en la contienda)
para allí poder elegir a un sucesor.
En
febrero de 1989, el papa Juan Pablo 11escribió una carta de renuncia al decano
del Colegio cardenalicio, en la cual le comunicaba que iba a renunciar al cargo
de papa si se presentasen dos escenarios: si tuviera una enfermedad incurable
que le impidiera ejercer el ministerio apostólico o, en el caso de un
«deterioro grave y prolongado» que también le impida seguir ejerciendo las
responsabilidades del papado.
El
propio Benedicto XVI echó luz sobre el tema en el verano de 2010, durante una
entrevista con el periodista alemán Peter Seewald, publicada en forma de libro:
«Uno puede renunciar en un momento de paz, o cuando uno simplemente no puede
continuar. Si el papa claramente da cuenta de que él ya no se encuentra física,
psicológica, y espiritualmente capaz de manejar los deberes de su cargo, entonces
tiene el derecho y, bajo ciertas circunstancias, incluso la obligación de renunciar.».
4.
CARGO QUE ADQUIERE UN EXPAPA
Si bien
el derecho canónico no prevé qué cargo o cargos le deben corresponder a un ex
papa, puede dar una idea aproximada el protocolo que corresponde para otros
casos de personas de avanzada edad en la curia Romana, para los que se
contempla la transferencia de sus cargos de obispo o arzobispo al estado de
emeritazgo, por el cual deja de poseer alguna responsabilidad de los trabajos
pastorales.
Siendo
el papa obispo de Roma, al igual que cualquier otro obispo diocesano católico
al retirarse o jubilarse adquirirá el título de obispo emérito de Roma.