CREO EN TI, SEÑOR

Creo en el Espíritu Santo.
Creo que él puede desmontar
mis prejuicios.
Creo que él puede cambiar
mis hábitos.
Creo que él puede superar
mi falta de interés.
Creo que él me puede dar
fantasía para amar.
Creo que él me puede poner
sobre aviso frente al mal.
 
Creo que él me puede dar valentía
para hacer lo que es bueno.
Creo que él me puede inspirar amor
a la palabra de Dios.
Creo que Él me puede dar
un hermano, una hermana que me
acompañan en mi caminar.
Creo que él puede penetrar
y transformar todo mi ser.
P. Karl Rohner s. J.

COLOQUIO CON MARIA

Tú, Madre, has sido la que influiste más en tu Hijo.
Tú fuiste la única que comunicó al Verbo su cuerpo para ser encarnado.
Tu mano, suave, llena de amor indecible, fue la que fue formando .
aquel hombre que había de llevar una vida de trabajador humilde,
y que después de vivir pobremente la vida de apóstol,
se ofreció desnudo sobre el ara de un leño áspero, símbolo
de la ignominia.
Ayúdanos, Madre, y fórmanos como otro Jesús.
Tú eres la que puede hacerla de un modo muy especial:
la mano de madre es insustituible:
no se ha inventado, ni el hombre podrá inventar jamás con toda su técnica,
ningún sustitutivo para la mano y el corazón de Madre.
Te lo pido, Señora: "muestra que eres Madre".
ponme con tu Hijo y mi hermano mayor, Jesús".

LA CUARESMA NO ES UNA COSTUMBRE


Este artículo vale para todos. Tal vez muchos se contentan con venir a la Misa algún domingo o todos los domingos; pero Dios, el Cristo de nuestra fe, está a kilómetros del alma. Quisiera reflexionar en este segundo domingo de Cuaresma, en la situación en que nos hallamos.

En una palabra ¿Qué pensará Dios de nosotros? "Dios no es una costumbre".
Vamos a intentar en esta Cuaresma, ser más espirituales, más piadosos, más de Dios, más de nuestros hermanos. Que Dios no sea una carga sino que sea realmente lo mejor: "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos" y como "el corazón de Dios ante nosotros y nuestra vida tiemble de alegría". Vamos a pedir el don de piedad.

No una fe que se arrastra "Dios no es una costumbre" diría Santo Toribio. Es la razón de nuestra existencia y el que da sentido al nacimiento, a la vida y a la muerte.

Las realidades de cada uno son distintas. Las necesidades, pero es una realidad para todos que la Cuaresma es en esencia un encuentro intenso con Dios, "con el otro", una gracia especial.

SlTUACIONES DE LAS DISTINTAS ALMAS, PERSONASANTE DIOS:

1) Vida de pecado mortal, grave habitual sin importar nada de Dios.
2) Vida de pecado habitual venial, leve, cristianismo burgués, cómodo. Parásito de la fe.
3) Alternancia frecuente del pecado grave con la gracia, lucha por ser mejor.
4) Tibieza, displicencia, desgana habitual de las cosas de Dios, cierta apatía en la fe.
5) A veces Dios es una carga, no una alegría es más obligación que amor. Fe pobre.
6) A veces hay santidad y Dios pide más. Personas fervorosas y generosas.
7) A veces conviven en nosotros grandes heroísmos y grandes miserias. Es frecuente.
8) A veces hay grandes heroísmos y pequeñas miserias. Los santos son así la mayor parte.

La pregunta esencial es donde nos ubicamos cada uno. ¿Qué piensa Dios de nuestra vida en esta Cuaresma del 2013? ¿Dónde estamos en este momento tan cerca o lejos de Dios?

Vamos a intentar todos ponernos en la situación del hijo pródigo, y en la situación del hermano mayor del hijo prodigo. Peor el mayor por soberbio que la debilidad del menor. Todos tenemos un poco o un mucho de ambos, si somos humildes nos daremos cuenta que es verdad, y si no hemos caído muy abajo, tendremos que dar gracias a Dios por su generosidad.

En este momento están rezando por nosotros en conventos de religiosas de clausura, monasterios de hombres, en el Perú y en la Iglesia universal, ancianos o no ancianos en la soledad de sus casas que saben que hay que rezar por la Iglesia. Dios y almas buenas nos ayudan. Hay mucho de bueno pero se puede ser mejor.
Solemos decir estoy bien; pero habría que distinguir: Del cuerpo bien, del alma siempre se puede estar mejor. Romanos 3:10 - 11: "pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están bajo el pecado, como dice la escritura: no hay quien sea justo, ni siquiera uno solo. No hay un sensato, no hay quien busque a Dios".

Nadie cambia dice el P. Larrañaga. Solo mejora un poco. Pero con la gracia de Dios todo se puede y los grandes conversos de la Historia de la Iglesia lo confirman. Ni hijo pródigo ni mayor. La murmuración, el rencor, el desprestigio, la indiferencia, el no perdonar, de todo esto nace la malicia, la pusilanimidad, la falta de esperanza, la indolencia en lo tocante a los mandamientos, la divagación de la mente por lo ilícito (San Gregario Magno, Moralia, 31).

La Cuaresma tiene que vencerlo, destruirlo. "Conviértete y cree en el Evangelio". Se dice el miércoles de ceniza. No intentamos hacernos sentir mal, como el médico habrá que hacer exámenes costosos, dolorosos, humillantes, con miedo a veces, abriendo el corazón con sus lacras o heridas, pero solamente, para mejorar, para sanar, para curar.

Sanación que no se da en el cuerpo sino en el espíritu, y así ser más agradables a Dios. "Vida de pecado mortal, grave habitual sin importar nada de Dios".

Hay situaciones de cierta hartura de Dios. "la tibieza es una cierta tristeza, por la que el hombre se vuelve tardo para realizar actos espirituales a causa del esfuerzo que comportan" (Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, i, q. 63, a.2 ad 2.) Dios no es un Padre sino un sargento para estas almas.
 
Acudiendo a algunas citas de la Sagrada Escritura: " el camino del perezoso está lleno de espinas. El desorden, la poca constancia, el dejar para mañana. (Prov. 15,19)
Conozco tus palabras y que no eres ni fría ni caliente. iOjalá fueras frío o caliente! Mas, porque eres tibio, y no eres ni caliente ni frío, estoy para vomitarte de mi boca. Porque dices: yo soy rico, me he enriquecido, y de nada tengo necesidad, y no sabes que eres un desdichado un miserable, un indigente, un ciego y un desnudo; Apoc. 3, 15-18.
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí, (Mt 15, 8).
Maldito el que ejecute negligentemente la obra de Yahvé, (Jer 48,10. 20). Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos está en tensión, y los esforzados lo arrebatan. (Mt 11,12.21).

A Dios no le gustan las medias tintas, porque en el amor no puede haber nunca rebajas. Encender una vela a Dios y otra al diablo no es fe. Pecado, tibieza, mediocridad, indiferencia no son de Dios. Dios quiere algo mucho mejor para nosotros. Hay que tomar la Biblia en la Cuaresma y leer, meditar, orar, contemplar, dejarse consolar, buscar lo que Dios quiere, decidirse amar a Dios V al prójimo un poco más cada día. Gracias y frutos propios de la lectio divina. Necesariamente vendrán la conversión, la reconciliación y la Eucaristía, con una vida cristiana, cristiana.

Bastarían las citas bíblicas para salir del nivel de pecado en que podemos estar o la mediocridad cristiana de nuestra vida. La  cuaresma es un tiempo para cambiar. No dejar pasar la oportunidad. Es tiempo de luz a la inteligencia y fuerza en la voluntad para ir a Dios. Es tiempo para una vez más preguntarnos V tal vez varias veces al día ¿Qué pensará Dios de mí?.
 
Por: P. Francisco Domingo C.M.

LA CUARESMA EN MI VIDA: ¿TIEMPO DE TRISTEZA O DE GOZO?

Es grato para mí recordar las experiencias vividas en el seno de mi familia, sobre todo las vivencias religiosas que marcaron mi  caminar y mi deseo de entregarme a Dios en la vida consagrada.
 
Hoy, tiempo en que vivimos la cuaresma, me viene a la mente los recuerdos de las cuaresmas vividas en mi familia y en mi comunidad parroquial en Pisco.
 
Recuerdo que cuando escuchaba hablar de la cuaresma siempre lo relacionaba con el silencio, con el dolor, con el duelo y hasta con el aburrimiento porque en mi casa el clima familiar cambiaba. No se podía hacer mucha bulla, la radio y el televisor siempre con el volumen bajo, y los viernes a comer pescado, algo que a mi hermana y a mí no nos gustaba mucho. La verdad es que no entendía por qué esas costumbres, por qué teníamos que hacer todo eso e incluso ir a misa para que el sacerdote nos marcara la frente con ceniza, lo cual a veces incomodaba.
 
Mis papás nos decían que todo eso era porque nos encontrábamos en el tiempo de cuaresma, tiempo en el recordábamos los sufrimientos de nuestro Señor, tiempo de penitencia y de arrepentimiento, de confesarse con frecuencia y de hacer algunas penitencias y ayunos porque así lo mandaba la Iglesia. Nosotros, aún sin entenderlo bien, no cuestionábamos esas prácticas religiosas y simplemente las realizábamos porque "se tenían que cumplir". 
 
Ya de adolescente, cuando me integré a un grupo parroquial y me metí más de lleno a la vida de la Iglesia, pude darme cuenta que todo lo que practicaba desde muy niño en mi hogar en el tiempo de cuaresma, realmente tenía un sentido y no eran ritos vacíos.
 
Pude entender con mayor claridad que la cuaresma, si bien era un tiempo de recogimiento, de meditación, de reconciliación y penitencia, de acompañar a Cristo en su sufrimientos, también era un tiempo de gozo y esperanza, un tiempo de preparación y de alegría, un tiempo para limpiar el corazón y toda la vida siempre de cara a Dios. 
 
Por eso, el ir a misa el miércoles de ceniza y dejar que el sacerdote marque mi frente y me diga: "conviértete y cree en el evangelio" o "polvo eres y en polvo te convertirás", ya no era una costumbre más ni, me incomodaba sino que al contrario, me empujaba a meditar esas palabras, a reconocer que la vida del cristiano es una constante conversión y eso porque cada vez debemos tener más ansias de estar más cerca de Dios, más cerca de aquel de quien salimos y a quien volveremos al final de nuestras vidas.
 
El asistir a los viacrucis ya no fue más una práctica "aburrida" ni "llena de pesares" que no eran míos, sino que fueron oportunidades constantes para compartir con Cristo su pasión y meditar todo lo que él hizo por mí y por cada uno de mis hermanos y hermanas en la fe.
 
Cada viacrucis era ocasión de amar y sentirme amado por aql que me amó hasta el extremo y que, si bien, pasó por el camino de la cruz, también nos mostró la grandeza de Dios y nuestra felicidad futura: la resurrección y la vida eterna.
 
Las procesiones y todas las manifestaciones externas que se vivía en mi comunidad parroquial pasaron de ser una simple muestra del "folclor local" y "atractivo turístico", a ser muestra de la verdadera devoción y sentir de todo un pueblo que junto, a pesar de sus problemas y dificultades, camina hacia Dios y con gozos y esperanzas manifiesta sus costumbres y tradiciones como signos de la fe  que profesa.
 
Ha pasado el tiempo y mi familia 'sigue viviendo con mucho recogimiento la cuaresma, pero ahora, con mayor comprensión de lo que verdaderamente es: una oportunidad para acercarnos más a Dios y para purificar nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestras vidas.
 
Yo por mi parte, hoy más que nunca agradezco a mis padres por haberme hecho vivir desde muy niño con recogimiento este tiempo  cuaresmal y a mi comunidad parroquial por haberme ayudado a comprender mejor y a vivir mejor la cuaresma y así ser un mejor cristiano que quiere compartir con Cristo su camino de cruz pero también de resurrección gozosa y eterna.
 
Por: Hno. Carlos Ramirez C.M.

UN DIA ANTES DE LA RENUNCIA DEL PAPA BENEDICTO XVI

Ciudad del Vaticano, 9 de febrero 2013 (VIS).- Ayer tarde, a las 18,15, el Santo Padre realizó una visita al Seminario Romano Mayor, en la víspera de la Fiesta de la Virgen de la Confianza, que cae mañana. A su llegada fue recibido por el cardenal Agostino Vallini y por el Rector, el P. Concetto Occhipinti. Benedicto XVI dio una lectio divina sobre el texto de la Primera Carta de San Pedro Apóstol (), a los seminaristas del Seminario Romano Mayor, el Seminario Romano Menor, el Almo Collegio Capranica, el Colegio Diocesano "Redemptoris Mater" y el Seminario de la Virgen del Amor Divino. Ofrecemos amplios extractos de la misma, pronunciada sin texto oficial.
“Pedro habla; es casi una primera encíclica con la que el primer apóstol, vicario de Cristo, habla a la Iglesia de todos los tiempos. (....) No escribe solo cómo un individuo aislado, escribe con la ayuda de la Iglesia, de las personas que lo ayudan a profundizar en su fe, a entrar en la profundidad de su pensamiento .... Y esto es muy importante: Pedro no habla como individuo, habla “ex persona Ecclesiae, habla como un hombre de la Iglesia, ciertamente como una persona, con su responsabilidad personal, pero también como una persona que habla en nombre de la Iglesia (...) en la comunión de la Iglesia”.
“Creo que también es importante que al final de la carta se nombre a Silvano y Marcos, dos personas que pertenecen al grupo de amigos de San Pablo. Así, los mundos de San Pedro y San Pablo van de la mano: no es una teología exclusivamente petrina contra una teología paulina, sino una teología de la Iglesia, de la fe de la Iglesia, en la que hay diversidad - por supuesto - de temperamento, de pensamiento, de estilo... Es bueno que existan estas diferencias, incluso hoy en día, de carismas diferentes, de temperamentos diferentes, pero no son contrastantes y se unen en la misma fe”.
“San Pedro escribe desde Roma. Es importante: aquí tenemos ya al Obispo de Roma: es el comienzo de la sucesión, el principio del primado concreto colocado en Roma, no sólo consignado por el Señor, sino puesto aquí en esta ciudad, capital del mundo... Después de su fuga de la cárcel de Herodes...Pedro, confió la Iglesia judeo-cristiana, la Iglesia de Jerusalén a Santiago y confiándola a Santiago, siguió siendo, sin embargo primado de la Iglesia universal, de la Iglesia de los paganos, pero también de la Iglesia judeo-cristiana (...)En Roma se encuentran ambas partes de la Iglesia: la judeo cristiano y la pagano-cristiana unidas, expresión de la Iglesia universal... Y Pedro no sólo ha pensado en este pasaje: Jerusalén/Roma, Iglesia judeo-cristiana/ Iglesia universal. ... San Pedro sabía que su fin habría sido el martirio, habría sido la cruz.... Por lo tanto, ir a Roma sin duda era también ir al martirio... Así, el primado tiene este contenido de universalidad, y también un contenido martirológico...Y la cruz puede tomar formas muy diferentes, pero no se puede ser cristiano sin seguir al Crucificado, sin aceptar también el momento martirológico”.
“San Pedro define a aquellos a quienes escribe como "los elegidos que son extranjeros dispersos" .... Una vez más, tenemos la paradoja de la gloria y la cruz: elegidos, pero dispersos y extranjeros. Somos elegidos: Dios nos ha conocido siempre, desde antes de que naciéramos, Dios me ha querido, como cristiano, como católico, como sacerdote... me ha elegido, me ha querido, y ahora yo respondo... Pero regocijarse porque Dios nos ha elegido no es triunfalismo, sino gratitud, y creo que tenemos que volver a aprender esta alegría... Sin embargo, “elegidos” va acompañado por extranjeros y dispersos. Como cristianos estamos dispersos y somos extranjeros. Vemos que hoy en el mundo los cristianos son el grupo más perseguido, porque no se conforman .... porque van en contra de las tendencias del egoísmo, del materialismo.”
“Ciertamente los cristianos no son sólo extranjeros; también somos naciones cristianas, nos sentimos orgullosos de haber contribuido a la formación de la cultura; hay un patriotismo sano, una sana alegría de pertenecer a una nación que tiene una gran historia de cultura y fe. Pero, sin embargo, como cristianos, somos siempre extranjeros - el destino de Abraham, que se describe en la Carta a los Hebreos-. Y, hoy en día, como cristianos somos cada vez más extranjeros. En el ámbito laboral, los cristianos son una minoría, se encuentran en situación de alienación; hay que maravillarse de que todavía se puede creer y vivir de esta manera. Forma parte de nuestra vida: es la forma de estar con Cristo Crucificado, siendo extranjeros, que no viven de acuerdo con la forma en que todos viven ; vivimos - o al menos tratamos de vivir - de acuerdo a su Palabra, en una gran diversidad con respecto a lo que todos dicen. Y esto es característico de los cristianos”.
“Llegamos finalmente a los tres versículos de hoy. Sólo quiero señalar tres palabras: regenerados, herencia y custodiados en la fe. Regenerado.... no se refiere sólo al ámbito de la voluntad, atañe a toda la esfera del ser, no depende solo de mi voluntad: es un acto de Dios (...) He renacido ... me dejo transformar, renovar...Y renacer, ser regenerado, también indica que entro en una nueva familia: Dios, mi Padre, la Iglesia, mi madre, y los otros cristianos, mis hermanos y hermanas”.
“Segunda palabra: Herencia. Somos herederos. no de un país determinado, sino de la tierra de Dios, del futuro de Dios...Esta palabra dice que como cristianos tenemos futuro... Y por eso, como cristianos, sabemos que nuestro es el futuro y que el árbol de la Iglesia no es un árbol moribundo, sino el árbol que crece siempre de nuevo. Por lo tanto, tenemos motivos para no dejarnos impresionar - como decía Juan XXIII - por los profetas de desventura que dicen: la Iglesia, es un árbol crecido del grano de mostaza, que ha vivido dos mil años, ahora tiene el tiempo tras ella, le ha llegado el momento de morir. " No. La Iglesia siempre se renueva, renace siempre. El futuro es nuestro. Por supuesto, hay un falso optimismo y un falso pesimismo. Un pesimismo falso que dice que el tiempo de la cristiandad ha terminado. No: ¡ inicia de nuevo!. El falso optimismo fue el de después del Concilio, cuando se cerraban los conventos y los seminarios y se decía: no pasa nada, está bien. “No! No está bien. También hay caídas graves y peligrosas, y hay que reconocer con sano realismo que no está bien; no está bien cuando se hacen cosas equivocadas. Pero también tenemos que estar seguros, al mismo tiempo, que si aquí y allá la Iglesia muere por los pecados de los hombres, a causa de su incredulidad, al mismo tiempo, vuelve a nacer”.
En fin, “custodiados por la fe” ... La fe es como el "centinela” que preserva la integridad de mi ser... Debemos estar agradecidos por esta vigilancia de la fe que nos protege, nos ayuda, nos guía y nos da seguridad: Dios no nos deja caer de sus manos”.
 
Fuente: Vatican Information Service