SER PROFETA HOY

La profecía es el SOS de una humanidad
injustamente maltratada.

Es el granero de la Palabra cuando la
cosecha es brutalmente insuficiente.

Es la carta no programada que Dios
tiene que jugar para impedir el
desastre que mataría su proyecto.

Hoy ser Profeta es apostar por la lucha
santa que nos devuelva la dignidad
de hombres y nuestra realidad de hermanos.

Esta lucha es escabrosamente incómoda
pues quien la sostiene ha de revestirse
de Amor, Paciencia y Fe sin límites.

Ser Profeta es trabajar sin descanso por
devolver a la humanidad el paraíso
perdido que dispuso Dios para todos.

Hoy el Evangelio exige a la Iglesia la
santificación de hombres pero no de
uno en uno sino todos juntos en la tarea,
incondicionales y desapercibidos en su labor.

EL DINERO NO ES DIOS

Dios no nos ha hecho ángeles. Somos seres materiales y necesitamos los bienes inalienables que el mismo Dios quiere que nadie prescinda de ellos: comida, vestido, vivienda, salud y educación. Para todo hace falta dinero, no somos ingenuos.
Jesucristo no nos habla de lo necesario, sino

1. de la seguridad de desproporcionada que damos a las cosas,
2. de la arrogancia,
3. de la esclavitud,
4. del no compartir.


NADIE TIENE LA VIDA COMPRADA.
El dinero ni compra el amor ni la vida. Algo podemos hacer pero la última palabra la tiene Dios. Tener, tener no nos garantiza muchos años de vida y menos ser amados, más bien quieren nuestras cosas no a nosotros. Ahorrar almacenar sin control nos quita la paz.

La arrogancia de los ricos es una realidad. También San Agustin nos enseña que "nadie  puede enriquecerse demasiado con justicia" y hay un dicho que dice "10 que tienes de más y cuanto más es que lo has robado". Los más ricos son los más prepotentes, altivos, soberbios, vacíos de Dios.

La esclavitud es real. No duermen. No tienen amigos porque piensan que los quieren saquear, no se fian ni de la mujer amada porque piensan que es por el dinero. No tienen tiempo para el hogar, la familia, la esposa, los hijos. Tanto se puede ganar no hay tiempo para nada ni nadie, solo para ganar más.
El domingo Dios lo ha hecho para:
1) Dios
2) Familia
3) Descanso

Pero nos parece que ir a misa se pierde tiempo, además hay colecta, hay que gastar en moto taxi, piden para los pobres. Tampoco se sientan con los suyos, ni van al cine, ni pasean, ni gozan de sus hijos. Se atoran de trabajo y les pone de mal humor y en casa duermen en lugar de sentir el calor del hogar. Y ni descansan porque piensan en lo que van a ganar o lo que podian haber ganado y no lo han hecho.
Lo que han tenido que gastar y no lo tenian previsto. ¡Pobres esclavos, siervos, atados con cadenas a las cosas! Son necesarias pero no son todo en la vida.

Termino con las palabras más duras de la carta de Santiago en la Biblia.
"Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros. Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos están apolillados; el salario que no habéis pagado ... está
gritando; y los gritos ... han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos .... habéis hartado vuestros corazones en el día de la matanza.
Condenasteis y matasteis al justo; Dios no os resiste (Santiago 5,1-6).

P. Francisco Domingo

LOS POBRES Y LA SOCIEDAD Parte I

Según el diccionario de la Lengua Castellana "Pobre" significa carente de algo para su entero complemento; y llevando las carencias al plano económico se define como: menesteroso, necesitado, falto de lo necesario para vivir o lo tiene como mucha escasez.
Muchos pensadores, políticos, sociólogos definen la pobreza desde su perspectiva, así como lanzan teorías sobre sus causas.
Karl Marx, echa mano al capitalismo, al industrialismo y a la explotación del hombre por el hombre para explicar la pobreza; pasemos también por aquello de que "la Pobreza es: La injusta distribución de la riqueza de un País, por la ineptitud de sus Gobernantes" y llegamos así al Perú con eso de que: "el Perú es un mendigo sentado un banco de oro" refiriéndose a la riqueza de recursos del Perú; que al respecto hizo decir a un Político: "en un País de gobernantes capaces e inteligentes es un fracaso y una vergüenza la existencia de los Pobres".
Nosotros, apostamos por una definición de la Pobreza que aunque incompleta nos parece la más atinada:
La Pobreza, es la carencia de recursos necesarios para satisfacer las necesidades de una población o grupo de personas especificas sin tampoco tener la capacidad y oportunidad de cómo producir esos recursos necesarios.
Modernamente se globalizan: La información y las corrientes financieras, pero no, lo derechos de la gente; ni el desarrollo humano, ni el bienestar. Este conocimiento de la desigualdad, referido a la carencia de bienes y servicios básicos es generador de: Frustración, actitudes desesperadas, odio, envidia, egoísmo, enajenación, discriminación y ¡violencia! Tres mil millones de seres humanos sufren esta injusticia.

EN CONCLUSIÓN:
La Pobreza es un producto social marginativo e inicuo, donde prima el egoísmo y el mal proceder.
Nadie se atreve a enfrentar la problemática de la pobreza para su solución aunque esta existe, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
¡Ah! Si cumpliéramos las enseñanzas de Cristo y los mandatos Divinos no existiría la Pobreza. Recordemos: Proteger a la viuda y al huérfano; amarnos los unos a los otros hasta vernos en ellos dado que su situación puede ser la nuestra (si Dios nos hubiera dado ese destino).

Por: Miguel Angel

LA POBREZA Y LA SOCIEDAD Parte II

Si cumpliéramos con los preceptos Cristiano Católicos, un mundo solidario carente de Pobres sobrevendría; todos obrarían de buena Fe.
El talentoso acumularía riquezas solo para el bien común, no existiría los apegos al dinero, al poder, no existiría el comercio de la salud ni el monopolio que encarece alimentos básicos.
Los grandes industriales darían oportunidad de trabajos con remuneraciones y horarios justos se formarían seres humanos cada vez más valioso que constituirían valioso legado para la posteridad: un mundo justo sin carencia de oportunidades y desarrollo humano.
Cuando llego al comedor parroquial de los pobres con ocasión de una donación oportuna: miro a las hermanas integrantes del grupo "Cáritas" alegres, esforzándose por un piqueo fino de las verduras, el mejor y más rendidor graneo del arroz, o corriendo con preocupacion en busca de algún ingrediente que procure la mejor sazón, me siento como frente a un concurso culinario y dicen las hermanas que los Pobres son sus amos a quienes deben servir con lo mejor.
Entonces empieza a llegar uno por uno los comensales con ternura veo la esperanza reflejada en sus rostros, cuando uno llega a casa con hambre y
recibe con amor un plato de comida caliente y con aroma provocativo.
Los discapacitados logran llegar ayudándose; el que no puede ver abraza al que no puede caminar bien y se deja guiar; entonces se siente una clara sinfonía de solidaridad y amor.
y así renace aquel sueño acariciado desde que tengo uso de razón de que volvamos al verdadero camino de Dios le busquemos y sigamos sus mandatos porque solo eso cambiará al mundo y un día despertaremos y no habrán Pobres por el imperio del amor de los unos por los otros.


Por: Miguel Angel

SANTA MARIA MAGDALENA

Esta memoria se celebra el 22 de Julio, era proveniente de Magdala, ciudad del Oeste del Mar de Galilea y es de ahí que sale el nombre de Magdalena.
La historia de María Magdalena recuerda a todos una verdad fundamental: SER DISCIPULO DE CRISTO, quien en la experiencia de la debilidad humana ha tenido la humildad de pedir ayuda, ha sido curada por Jesús y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte.
La misma mirada de amor que convirtió a Zaqueo, cayó sobre ella y desde aquel día experimentó el amor de Dios y con él, el perdón. Ella no cesó de dar muestras de gratitud. Fue San Gregorio Magno quien identificó a María con la mujer "pecadora" que buscó a Jesús en la casa del fariseo para lavar sus pies con sus lágrimas y enjugarlas con sus cabellos. Este gesto que escandalizó a los demás invitados a la cena, impulsó a Jesús a decir: "Sus pecados aunque sean muchos han sido perdonados, porque amo mucho" (Le. 7,47).
María Magdalena sigue siempre a Jesús, en su vida pública hasta los pies de la cruz. Su amor ardiente al Maestro se ve premiado el día de la Resurrección. Es la primera que llega al sepulcro de Jesús y llora desconsoladamente porque "se han llevado el cuerpo del Señor". Qué miedo debe haber sentido cuando descubrió el sepulcro vacio pero pronto se iba a encontrar con el Señor Resucitado.
Jesús se le aparece preguntándole por qué llora, pero ella no lo reconoce hasta que escucha que con la ternura de siempre la llama por su nombre "María" y hace de ella la primera testigo y mensajera de su resurrección.
Así como María tuvo un encuentro directo y personal con Jesús también nosotros podemos tenerlo cuando oramos con fe y humildad, también cuando lo recibimos en la Sagrada Eucaristia ya que nos habla directamente al corazón por medio del Espíritu Santo y así todos los días podemos escuchar a Jesús que nos llama por nuestro nombre.
La oración pues nos sirve para renovar e intensificar nuestra relación con Dios; si persistimos en ella comenzaremos a reconocer la presencia del Señor en frecuentes ocasiones y esta presencia divina nos irá guiando, como una luz brillante hacia una mayor profundidad de adoración y amor a Dios.
Tal como fue para María Magdalena que derrochó su perfume más valioso en Jesús, nosotros podemos postrarnos a los pies de Cristo, llorar por nuestros pecados y por los del mundo entero y entregar en manos del Señor todos nuestros tesoros.
¿Cuáles? Todos los que tenemos: reputación, seguridad, comodidad, etc. Todo aquello que sea valioso para nosotros, lo debemos poner a los pies de Jesús para adorar a nuestro Señor y Salvador.
La oración es un don que Dios nos da. No es algo que hagamos a favor de Él, sino que es un hermoso regalo que él nos concede cuando humildemente
buscamos su presencia.
Habiendo aprendido del ejemplo de María Magdalena busquemos a Jesús cada día hasta encontrarlo con el mismo amor que la impulsó a ella.


Por: Olga Pinedo